Donde descansan las almas


POLIHALE

Allí donde se termina la carretera hacia el noroeste de la isla, pasando el pueblo de Mana, nos encontramos con la Casa de Po y según la mitología local, el hogar del más allá, justo donde se esconde el poniente sol. Aquí es hacia donde viajan los espíritus, marchando a lo largo de la costa adyacente a la playa hasta el final de la misma. Se refugian en el templo conocido como heiau hasta que desde allí suben por los acantilados en dirección norte, para saltar hasta el mítico Po. Esta creencia era tan fuerte en los nativos que aún pueden verse casas construídas en el vecindario sin ventanas orientadas hacia el este, para evitar que los espíritus viajantes, también conocidos como “night marchers”, quedaran atrapados dentro de sus hogares. Según cuentan los locales, aquellos espíritus que no encontraban a sus ancestros en Po quedaban rondando por la zona y se pegaban a las rocas, causando problemas con sus travesuras, por lo que te no recomiendan llevarte ninguna de las que encuentres aquí como souvenir... no vaya a ser que también te lleves alguno de estos fantasmas contigo a casa. Las dunas de esta playa pueden llegar hasta los 30 metros de altura y caminar sobre ellas, será un buen entrenamiento para tu cuerpo. Para llegar a este arenal desde la carretera 50 debes pillar el desvío a Lower Saki Mana road ya que si coges el camino que baja hacia la costa, Nohili road y pretendes continuar conduciendo, tendrás que obtener un permiso de visitante (que tarda un par de semanas en ser concedido) ya que estarías entrando en la Pacific Missile Range Facility, base militar norteamericana. Pero si entras caminando por la playa tanto a través del acceso sur como del norte (después de una larga caminata desde Polihale, donde habrías dejado el coche) no necesitarías permiso para entrar a pescar, surfar o recoger conchas marinas pero si para usar los baños, duchas o mesas de picnic. Es en este punto de la costa donde te encuentras con el pico de surf Majors bay y también con la primera playa al pasar Kekaha, Barking Sands beach donde también existe una leyenda.
Cuentan que un día, un pescador de la zona había dejado a sus nueve perros atados antes de echarse al mar pero una gran tormenta le acechó, provocando que perdiera el rumbo, impidiendo su regreso. Los perros, ladrando y esperando desesperadamente a su amo, corrieron sin parar alrededor de su amarre hasta enterrarse a sí mismos en la arena. Cuando finalmente el pescador regresó ya no les encontró, pero según cuentan ellos siguen ladrando hasta el día de hoy, esperando que su amo los localice. Si las condiciones son buenas y la arena que pisas se encuentra lo suficientemente seca, debido a la mezcla de silica pegada a los granos de arena podrás oír con cada uno de tus pasos sobre ella, el sonido del ladrido de los perros que aún esperan a su amo.
Infórmate sobre permisos o posibles restricciones para entrar a esta zona militar en la página FB de la PMRF 


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