56º Día: Revendiendo un par de beach cruiser


5 de Marzo: A primera hora de la mañana y gracias a la comodidad de estar alojados en la casa de Maureen, controlé los emails de mi cuenta, con la sorpresa de haber recibido la respuesta de unos 10 interesados en la compra de nuestras bicicletas; el precio que pedíamos era prácticamente el mismo por el que las habíamos comprado solo unas semanas antes... ¡negocio redondo!. Les respondí a todos pidiendo disculpas por no haberlo podido hacer antes y les informé que si aún estaban interesados, adjudicaríamos las bicis al primer email que recibiéramos con un número de teléfono para poder llamarle al día siguiente y concertar la entrega.
Desayunamos cereales con yogurt, tostadas con mantequilla y café para partir hacia rocky point. A pesar de que el poderoso sol se reflejaba en la pantalla de mi cámara y no veía más que las cabezas de los surfers, como lejanos puntos borrosos con pelo, al estar bastante más cerca aquí que en V-land me resultaba un poco más fácil reconocer a mi satélite entre la multitud surfera, como también intentar grabar algunos videos.
Volviendo a la casa al atardecer, nos recompensé por la larga tarde playera preparando en la cómoda cocina de nuestra anfitriona unos esponjosos pancakes, untados con mantequilla y mermelada de fresa, acompañado por el sabor del café Kona de vainilla. Después de discutir como dos adolescentes para solucionar el problema de los subtítulos en el portátil, nos sentamos sobre el futón de la habitación con cojines en la espalda hasta quedarme completamente frita con tanto confort.



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