15º DÍA: El baño del perezoso

Anini beach

24 de enero: Un día más, arrancando del camping a las tantas. A decir verdad, a mi desde pequeña me gusta disfrutar de la mañana y más aún, en una isla donde anochece a las 5 y media de la tarde pero en fin, me había resignado ya en Oahu porque, al no saber conducir, rápido… no iba a llegar sola a ningún sitio. Así que lentamente me armé de paciencia y me dediqué, a dormir hasta tarde. Supuestamente deberíamos haber levantado campamento, ya que el beach park “cierra”, desde las 10 de la mañana de hoy, hasta las 12 del mediodía de mañana, pero viendo que el resto de los campers, no tenían mucha intención de moverse y el personal de limpieza ya había pasado – el baño olía a limpio -, dejamos la tienda montada y nos fuimos a Lihue a pedir el permiso, en el County, para acampar una semana más en Anahola. Paramos, como no, en el ABC para comprar Kona coffe, hielo, birras, pan en Rising Moon pero esta vez, de macadamia ginger y hacia Lihue, fuimos. Pedimos el permiso, pasamos por Sears a comprarme un cargador de pilas buenisimo, para poder conectarlo también al coche y volvimos a Anahola a empezar la mudanza. Dejamos todo perfect y ahora, 12:39 del mediodía, estamos en Hanalei girando a la derecha en Malolo road, para ir x Weke rd y volver a girar a la derecha en Ama Ama road y ver, qué onda con las olas. Aparcamos donde siempre y Alex dice “vaya verga!” o sea, que no le molaba. Nunca pude descifrar su nivel de satisfacción o en realidad, saber cuáles eran sus expectativas respecto a los picos que visitábamos; era un chico bastante económico en expresiones sobre surf –y demás topics- pero esto, en un viaje de dos personas, termina siendo algo molesto. Igualmente se dio un baño y aquí estoy, sentada en la playa, justo en medio de la bahía, viendo la peña surfear. Pude escribir en la tranquilidad de mi asidua mesa de picnic, algunos datos importantes a tener en cuenta.
Terminado el surfin’, comimos bocatas en la playa, nos quedamos un rato, pero nos piramos pronto porque estaba refrescando. Sin saber muy bien hacia dónde ir, porque ya eran como las 5 de la tarde y no quedaba mucho tiempo antes de que anocheciera (pss… consecuencias del perezoso), terminamos haciendo snorkelling en Anini beach para ver algun pececillo, pero aquel día no había mucho cardumen por allí. Salimos del agua, tiritamos de frío –dentro se está de puta madre pero al salir, el viento nos dio un par de cachetazos - y volvimos al camping a dormir, a pesar de que aquella noche estaba prohibido hacerlo porque cerraba por "mantenimiento". Nos parecía absurdo desmontarlo todo y dormir en el coche, solo por una noche, ya que nos habían otorgado acampar allí una semana más. Aunque muchas de sus normas, no suelen tener ninguna lógica... en fin, ya sabríamos qué pasaría, mañana al amanecer.