14º DÍA: Un paseo por las nubes

Kalalau lookout

23 de enero: El nuevo amanecer no me quitó el cabreo por el robo sufrido el día anterior, pero al levantarme y dirigirme hacia los baños, me encontré con empleados del County limpiando, dejando papel higiénico y vaciando las papeleras… por lo que medité sobre mi apresurada presunción de robo y definí, ante Alex y mis propios adentros, que esta gente de la limpieza habrá tirado, seguramente, el estropajo que había dejado junto al grifo, pensando que era solo basura abandonada. Además, ¿qué creía yo… que aquel grifo, era de la cocina de mi casa? Corté por la mitad una botella de plástico, que estábamos a punto de tirar, para meter allí el nuevo estropajo y el detergente, dejándolo en la puerta de nuestra tienda sin molestar a nadie.
Nos activamos recién a las 8.30 –pathetic-, ducha rápida danzando epilépticamente bajo la lluvia, café rutinario en el ABC de Kapa’a y recto hacia el sur; pasamos al oeste de Kauai y en Kekaha beach, después de hacer una breve parada en el supermercado de Waimea, cogimos la carretera ascendente a la que llaman el camino de Koke’e, para rodar sobre las laderas del Waimea Canyon, conocido también como el cañón del Pacífico. La primer parada fue en el balcón panorámico, situado en una parte estratégica de las entrañas del cañón, que mide unos 16 km de largo, dispuesto para ver y fotografiar esta maravilla verde y terracota, hasta el hartazgo. En una escena típica y poco original de esta redactora, yo misma, al bajar una de las tantas escaleritas que había… ¡zas!; me tuerzo el mismo tobillo por 2ª vez en un mes, mientras que un compañero de viaje tarado, en lugar de preguntarme cómo me sentía, lo filmaba y comentaba todo, como si fuera una falta de fútbol, sin lesión. Mal… todo mal. Tenía pensado hacer alguno de la decena de senderos que recorren el cañón, pero iba a ser que no.
Coche, venda y continuamos ascendiendo on wheels hasta el punto panorámico, a 1200 pies de altura, desde donde supuestamente se veía Kalalau beach, en el comienzo oeste de la costa Na Pali, pero las nubes eran tan blancas y densas, que solo al abrirse en determinados claros, permitía ver la lejana arena de la playa. Entre las nubes y el frío de las alturas, me encontré con el hermano no reconocido del Dr. Emett Brown; regresamos al Saturn y comenzamos el descenso por la carretera hasta el museo Kokee, para ver si podía pillar más info sobre los senderos y la había, pero previo pago y como nosotros, vamos en plan rata, abandonamos aquel sitio dando la media vuelta. Más stops improvisados en el descenso, para echar fotos y gritarle al cañón, que nos devolvía nuestra voz dentro de un eco.
Pasamos por Shipwreck’s para ver que no cuadraba, seguimos recto hasta Hanalei en el norte, para controlar Pine trees… tampoc; pero no podíamos quedarnos con dudas, así que paramos un poco más al este, en Kalihiwai, camino al camping y res.
De regreso a nuestra transitoria casa, mi estimado compañero, puteaba una tarde más al intentar comenzar el fuego, demostrando que esta actitud, ya era parte de su ritual de encendido en las barbacoas de Anahola; a pesar del puñado de ramas secas que estuve juntando, en Kalihiwai. Cuando consiguió hacer el suficiente fuego como para calentar, 1 cazo de agua, comimos Mac & cheese; macarrones con queso de paquete… qué decir, más no se puede pedir y algo tengo que comer.
Refugiado él ya en su lectura; yo me dediqué a masajearme el tobillo y cobijarme en mi escritura, hasta que finalmente, el sueño me venció.

RESUMEN

WAIMEA: Antes de subir a recorrer el cañón, no te olvides de coger provisiones y gasolina aquí.
CAÑÓN DE WAIMEA: Imposible de recorrerlo todo, en una sola visita.
KALALAU BEACH: La recompensa final, si te atreves con el largo sendero de la costa Na Pali.
MUSEO DE KOKE’E: Importante punto donde coger mucha info sobre el cañón, los senderos, la flora, la fauna y con camping.
PINE TREES: El pico donde entrenaban de niños, los hermanos Irons
KALIHIWAI: Bahía donde encontré ramas secas.