12º DÍA: Mareas, señas y letras

Callejón a Middles. Hanalei Bay

21 de enero: Seguimos en la húmeda Kauai. Nos despertamos más tarde que nunca; recién a las 8.15 me levanté para ir al baño y para aprovechar a darme una buena ducha matutina fresquita, porque ayer con la caminata y sin baño en el mar, no podía aplazarlo más… pero me daba mucho palo bañarme al aire libre con agua fría, sin sol. Según me metía debajo de la ducha, como dicta Murphy, comenzó a llover; así que nos metimos en la carpa para resguardarnos y esperar… esperar a nada, porque la lluvia no iba a ser más fría que el agua de aquella ducha, así que pasamos de todo y nos duchamos en un spa natural junto al mar. Oliendo a gel de cacao, recogimos nuestras cosas y partimos a Kapa’a para desayunar potentes burritos en Shaka Tacos, mientras Alex escribe mails y yo pongo al día la libreta. Supongo que iremos a Hanalei Bay porque según mi concubino, el mar hoy tenía mejor pinta y puede que haya olas. La verdad es que Kauai es diferente a Oahu en cuestión de olas, lo mejor de nuestra huésped
es la facilidad para moverte de un pico a otro, en cuestión de minutos, como Menorca. En la playa del camping se nota como sube y baja la marea estos últimos días; al despertarnos por la mañana, tenemos las olas casi delante de la puerta de nuestra carpa pero por la noche, todo cambia, la marea baja tanto que las olas se ven, a unos 200 mt y hasta ella, todo un camino de aguas poco profundas en la que despuntan explanadas de coral. La playa queda más despejada, más espaciosa y con la retirada del mar, quedan al descubierto piedras, conchas y corales de todas formas y tamaños.
Salimos de Kapa’a y fuimos directamente hacia Hanalei Bay y yesss…. había olas, así que Alex se fue directamente al agua y yo con mi mochilita (que la odio, porque no caben muchas cosas) hasta el pavilion de la playa para probar los enchufes, que ya había visto la otra vez y enchufarme para escribir un poco. Así fue pues, que al final encontré conexión a internete y me quedé navegando, escuchando la música que ponían unos hippies que ambientaban el pavilion con su radio casette. Ya cansada de estar sentada allí y como el día había escampado, –cuando llegamos a la playa estaba hiper nublado y lloviznaba, algo que sería más que habitual en la costa norte-, fui caminando esta vez por Weke Rd hasta donde estaba Alex surfeando, tratando de filmarlo cuando agarraba una ola, pero era bastante difícil mantener la cámara quieta, enfocada y sin trípode, con el viento que había. Más tarde fui hasta el coche para dejar la mochila, me cambié de indumentaria y partí a caminar x la playa para hacer pilates. Cuando volvía, podía verlo a Alex caminando hacia mí por la orilla y a pesar de que yo saltaba, como una idiota, haciéndole señas, se hacía el que no me veía. Bromas memas de un surfer púber.
Pasamos por el super para comprar hielo y fuimos derechito al camping. Juntamos ramas para el fuego que nunca hicimos y nos metimos en nuestra morada en Anahola, a luchar un buen rato, contra un montón de mosquitos que habían entrado furtivamente a la carpa.

RESUMEN

DUCHAS SPA: Una buena ducha de agua fría, en cualquiera de los campings de Kauai, en un clima tan húmedo, es lo mejor que te puedes echar al cuerpo después de una sesión o una caminata.